De los regalos, Santa Claus y el precio de vivir con diabetes: la magia en nuestras vidas

De los regalos, Santa Claus y el precio de vivir con diabetes: la magia en nuestras vidas

Diciembre y enero en muchos países como los nuestros significa regalos. Si bien, el regalo es parte de muchas celebraciones no debería ser el motivo principal. Sea cual sea la religión que practiques, las cenas navideñas, acompañados por la familia y amigos queridos deben ser reuniones donde no sólo prediquemos el respeto y el amor  hacia el otro sino que podamos platicar, limar asperezas si las hubo y quizá pueda convertirse en una gran oportunidad para reparar daños y otras cosas.

¿Y Santa? ¿Y los Reyes? En algunos países los niños reciben regalos, Santa Claus en algunas regiones, los Reyes Magos en otras. Nosotros como padres intentamos de maneras sobrehumanas cumplir con las solicitudes que aparecen en sus cartas coloridas. Y aceptémoslo, de vez en cuando esto nos mete en problemas, especialmente si el tema financiero en el hogar no es tan relajado como esperaríamos. Especialmente si vivimos con diabetes, hay cosas en casa que no pueden dejar de pagarse y cuyos costos elevados nos hacen reajustar presupuestos para muchas cosas. Luego se acerca Navidad y la cosa parece más compleja de la que creíamos.

Entonces es cuando piensas que quizá no sea tan mala idea contarle a tus hijos la verdad. Al fin y al cabo, has leído en facebook, es una fantasía y los dejará trastornados y quizá les haga daño. Detente ahí y no utilices esta justificación. De acuerdo con expertos en el comportamiento social y el manejo emocional, la fantasía es absolutamente normal, y podemos decir saludable, como parte del desarrollo infantil. Hacernos pasar por piratas, princesas, policías, bomberos y otros entre los 5 y 8 años es absolutamente normal y deberíamos poner un poco de atención de no ser así. Cerca de los 9 años estos pensamientos mágicos irán disminuyendo. Debes considerar que la magia la necesitamos todos, incluso nosotros como adultos, nuestras supersticiones, la ropa interior roja en Año Nuevo y todos esos temas son pensamientos mágicos que nos hace sentir mejor en momentos complicados.

Nos preocupamos, como padres, sobre el momento en la vida en la que nuestros hijos podrán distinguir entre realidad y fantasía. Con frecuencia hablamos sobre el ejemplo, y es que también en estos menesteres que parecieran con frecuencia sencillos también nuestro ejemplo es valioso. Nuestros hijos dependen de nuestro “testimonio de vida” y es así tan elaborado como se escucha. Nosotros, papás somos quienes han vivido más y afortunadamente en quien ellos más confían. Nuestros pequeños tienen mucho que aprender sobre la vida y el mundo en general. En algún momento confiarán en otros “testimonios” (amigos, primos y medios) pero mientras eso suceda, el pensamiento mágico dependerá un poco de “nosotros y nuestras mentiras blancas”.

Algunos de nosotros aún necesitamos de la magia. Quienes fuimos tocados por condiciones crónicas (como la diabetes tipo 1) necesitamos a veces aferrarnos a estos pensamientos mágicos. No porque busquemos en quien recargar nuestras pensas sino porque este pensamiento nos hace felices. Pensar que quizá sí aprendí y me porté bien aparecerá algo debajo de mi árbol no me hace más o menos maduro, me hace ser humano que cree en la magia, y en otras cosas hermosas como el amor y la familia.

¡Felices fiestas!

Escrito por: Mariana Gómez, Psicóloga y Educadora de Diabetes 

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