Los niños y los deportes… Consejos para mamá y papá

Los niños y los deportes… Consejos para mamá y papá

Como adultos responsables de la salud de alguien en formación estamos al pendiente de su desarrollo físico y emocional. En ese sentido resulta de gran valor incluir en la vida de nuestros pequeños una actividad recreativa de preferencia donde se desarrollen habilidades físicas y donde se realice ejercicio. Nos sobran palabras para convencerte del beneficio del ejercicio en nuestros hijos pero hoy queremos hablarte de los deportes y disciplinas competitivas y nuestra intervención como padres de familia.

Pero a mi no me gusta el fut. Con más frecuencia de la que te imaginarías encuentro no sólo en mi consulta sino en la vida niños a los que no les gusta la disciplina que practican. Con ojos tristes se presentan muy desanimados y comentan casi siempre, llenos de franqueza que papá eligió x o y disciplina y que ellos preferirían otra.  Resulta normal como papás que intentemos que nuestros hijos cumplan nuestros sueños. “Mi hijo será el mejor quarterback del mundo pues yo no pude serlo”. Desde la perspectiva emocional esto puede convertirse en un tema escabroso pues lo mejor sería que la actividad fuera enteramente disfrutada por el pequeño. En realidad tus gustos como papá no importan demasiado, por supuesto que le conducirás y guiarás en la elección pero, por favor deja que él o ella elijan.

Hijito pero qué malo eres. En algunas disciplinas no podemos estar quietos como padres de familia. Algunos papás parecieran ser poco tolerantes a la frustración y al terminar el entrenamiento se transforman en entrenadores en casa. Deja la labor del entrenador al entrenador, ese es su trabajo. El tuyo es ser padre de familia y aunque tu hijo no sea el mejor atleta del equipo, si a él le parece que hace un esfuerzo sobre humano para destacar intenta aplaudir no sólo el logro sino el esfuerzo. Regañarlos por haber jugado pobremente aumenta el riesgo de crear niños poco tolerantes a la frustración y puede haber repercusiones importantes en otros aspectos de su vida. Por favor, no seas crítico, se comprensivo y analiza junto a él. Deja que sea él quien evalúe de forma sensata su desempeño y aconseja.

Deja de llorar, como nenita. Vivimos en un mundo donde la equidad de género aún no es una realidad. Algunos optamos por educar a nuestros hijos en ese sentido y les ayudamos a valorar las diferencias en cada persona sin importar su sexo. Llorar como niña o nenita no es ya una frase válida pues muchas mujeres han demostrado que pueden ser igual de fuertes y valientes que sus parejas de sexo opuesto.  En algunas disciplinas, especialmente aquellas donde hay pocas niñas aún se usa ese método para motivar. Sé paciente y recuerda que el entrenador es experto en una disciplina que tu no podrías enseñar en casa pero que la educación e impartición de valores no le corresponde a él sino a ti. Intenta antes de enojarte aclarar el tema con tu hijo (a), platiquen al respecto e intenta sacar algún tipo de aprendizaje al respecto.  

¡Se está preparando para la vida adulta! Sí pero no. En algunos de nuestros países (México, por ejemplo), hay pocas oportunidades para los muchos atletas que hay. Sea cual sea la causa, llevar a los niños a cierta disciplina pensando que de adultos serán estrellas de FIFA o NFL es poco sensato. Pensemos optimistamente que es una posibilidad pero que no sea este nuestro objetivo. Recordemos que son niños y que primero deben divertirse antes que trazar un plan de vida. Si su sueño más grande es ser jugador del Barcelona permítele construir ideales en mente y esforzarse para alcanzar metas pero que no sea este tu único objetivo. Ayúdale a ser realista y a trazar planes para entonces sí, alcanzar de ser posible su sueño.

¡Que le pegues te digo! No por favor, no promovamos la violencia. En algunos deportes como TaeKwonDo será imposible no pegar para ganar pero, pegar siguiendo las reglas es siempre importante. En el fútbol escuchamos papás que dan instrucción a los niños para lastimar a otros. Esa es una conducta total y absolutamente antideportiva que NO podemos permitir. Enseñemos a seguir reglamentos y por supuesto a pagar consecuencias y hacerse responsables de actos no adecuados. Así formamos adultos más sanos que ayudarán a construir entornos más seguros para todos algún día.

Por último, no olvides tu rol como papá. Mantente atento a lo que pasa dentro del campo o de la zona de entrenamiento. Se inteligente para elegir tus intervenciones. La comunicación con tus hijos será la clave para saber cuándo debes alzar o no la voz.

Escrito por: Mariana Gómez, Psicóloga y Educadora de Diabetes 

 

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