La tristeza desmedida en estas épocas tiene nombre, y puede atenderse.

La tristeza desmedida en estas épocas tiene nombre, y puede atenderse.

Vivir con diabetes de sus distintos tipos representa siempre un reto y un largo camino lleno de educación, responsabilidad y disciplina. La salud emocional, como ya te hemos platicado, sufre estragos tras el diagnóstico. Esto no quiere decir que sufra daños irreparables sino que se debe prestar atención a las emociones y los cambios de ánimo para evitar consecuencias en nuestra salud mental que a su vez pudieran tener un impacto en el manejo de nuestra diabetes. Seguramente has notado que muchos allegados se muestran tristes e inseguros durante el invierno. Hoy te platicaremos sobre el trastorno afectivo estacional y te compartiremos algunos consejos si alguno de tus seres queridos lo presenta. Este trastorno también se conoce como depresión de invierno y puede presentarse tanto en niños y adolescentes como en personas adultas, lo importante en este caso es su identificación y claro, la atención que requiere para que pasemos el invierno de la mejor forma.

El oscurecimiento por el acortamiento de los días parece ser un tema para platicar y es que quienes son más propensas a esta afección emocional son personas que son más sensibles a la luz, o a la falta de la misma. Algunos estudios han demostrado que actividades sencillas como mayor exposición a la luz pueden ayudar a aminorar los síntomas ya que la luz natural (la del día) trabaja en la producción de melatonina y serotonina que se relacionan a su vez con bienestar y felicidad.

Durante la época invernal y coincidentemente con las fiestas en algunos países, nuestro consumo de alimentos poco nutritivos aumenta y uno de los síntomas es la fatiga extrema.

Aún se trabaja en descubrir la causa real para esta condición emocional pero se cree que tiene que ver con el ciclo que tiene de manera natural nuestro cuerpo para dormir.

Si descubres que esto pasa en tu casa puedes intentar alguna de las siguientes opciones por supuesto sin dejar de consultar a tu equipo de profesionales al cuidado de la salud.

Alimentación saludable: Por supuesto, está de más que te lo digamos. No sólo quienes vivimos con diabetes debemos procurar que nuestra alimentación sea balanceada. Las fiestas decembrinas traen consigo consumo desmedido de calorías y alimentos poco nutritivos. No abusar de alimentos como carbohidratos con grasa y aumentar nuestro consumo de verduras, frutas (en su respectiva porción) y granos puede mejorar nuestro estado de ánimo. Recuerda que estos cambios en nuestra alimentación deben ser supervisados por un especialista en diabetes (nutriólogo o educador en diabetes) pues no queremos que estos tengan un impacto negativo en nuestros niveles de glucosa en sangre.

A pasear a la calle bajo el sol: Salir a jugar bajo la luz del sol, sí aunque esté nublado puede ayudar mucho a nuestra salud emocional. De hecho esta es la razón por la que muchas personas que viven en zonas donde el invierno tiene un mayor impacto se trasladan a latitudes al sur donde hay más luz y quizá hasta algo de calor.

Trabajo en equipo: como todo en nuestra vida con diabetes, la familia juega un papel vital. Estar acompañados, recibir abrazos, tener tiempo de calidad en familia puede ser muy reconfortante para quien emocionalmente no se siente bien.

Finalmente queremos recordarte que este es solo un texto informativo. La salud emocional de nuestra familia no debe ser descuidada, si observas cambios por favor consulta a un experto en salud emocional. La familia es primero y debe estar en las buenas y en las malas aún cuando haga mucho frío y haya oscuridad invernal.

Escrito por: Mariana Gómez, Psicóloga y Educadora de Diabetes

Share this post