La titánica labor de cuidar a un niño con diabetes y mi salud mental

La titánica labor de cuidar a un niño con diabetes y mi salud mental

Los adultos creemos que para estar tristes siempre se necesita una causa. La causa generalmente acaba siendo culpable de un estado de ánimo alterado y que se disfruta poco. Pero, esta  causa generalmente tiene culpables y son ellos quenes pueden incluso ser individuos. Generalmente nombramos a dichos  culpables y si nuestra salud emocional y valentía son lo suficientemente firmes buscamos conciliación. Desafortunadamente, también hay culpables auto-nombrados que además no siempre son la causa pero que pagan platos rotos de estados emocionales en estados delicados.

Como padres tenemos esa necesidad de proteger a nuestros hijos. No creemos que sea un estado natural de la paternidad, es decir, no todos los padres creen que esto sea lo que debe hacerse pero, en una sociedad como la nuestra, intentamos proteger a los hijos de cualquier peligro del mundo sea cual sea.

Cuando perdemos lo que conocíamos como “salud” nuestros hijos se enfrentan al peligro. Y por supuesto, mamá y papá deben proteger. Si se trata de una condición crónica como la diabetes tipo 1 el escenario es bastante más complicado.

¿Cuántas mamás de niños con diabetes no han pasado horas enteras llorando tras el diagnóstico antes de poner manos a la obra? Sí, la confusión y el cúmulo informativo son una bomba a nivel emocional que nos hará sentir en la cuerda floja por bastante tiempo.

Pero ¿y si mi hijo recién diagnosticado es testigo de este delicado estado emocional de nosotros los padres? Aquí algunas recomendaciones de nosotros que hemos pasado por donde ahora tu te encuentras.

1. Claridad y sinceridad. Mamá llora porque está confundida. No, no llora porque tú seas culpable de haber sido diagnosticado con una condición crónica. Llora porque está cansada de buscar respuesta y porque los cambios son complejos para todos nosotros. No llora porque esté desesperada o desesperanzada, mucho menos llora porque esté enojada contigo. Llora porque sabe que tiene mucho que aprender pero son lágrimas temporales para prepararse para un cambio importante y que la harán crecer para convertirse en más fuerte.

2. Teléfono descompuesto. Conozco mamás que pasan horas llorando al teléfono con sus amigas. Cuando el niño o la niña se acercan ella limpia sus lágrimas y finge que no pasa nada. Los niños son especialmente perceptivos a estos cambios. Además parecerá broma pero escuchan bastante bien e interpretan mucho de lo que decimos sin que nos demos cuenta. En lugar de desahogarnos por teléfono cada 2 minutos intentemos crear un círculo de apoyo que nos escuche. Veamonos con las amigas mientras los niños juegan y se distraen, y entonces sí, lloremos si es necesario en hombro que pueda prestarnos algo de fuerza interna. Pidamos que las llamadas se limitan pues no es divertido explicar más de 3 veces el mismo día “cómo seguimos” si sobre todo se pide parte de un estado de salud pero no se ofrece una mano de ayuda.

3.Gracias, pero no gracias. La gente que nos rodea quiere lo mejor para nosotros. Cuando algunos fuimos diagnosticados recibimos en casa cosas benditas, remedios de distintos colores, hierbas y pueblos, libros de distintos tipos de sanación e incluso, en casas como la mía, recibimos misas y fiestas. Aceptemos que la gente en nuestro entorno nos ama pero seamos cautos en el análisis de los obsequios. Sí, aunque sean bien intencionados.

Si estás enojado despreocúpate, no eres el primero y por supuesto no eres el único. No es divertido pero es muy normal que los padres de niños diagnosticados con distintas condiciones crónicas sientan enojo ante el mundo en general. La mejor forma de hacer frente a este enojo es “ocuparse en vez de preocuparse” En distintos estudios con diferentes condiciones se ha encontrado que cuidar de un niño con cualquier condición crónica ocasiona bastante estrés, casualmente son las mamás quienes en los estudios reportan mayor estrés. En el caso específico de diabetes se encontró en un estudio que el nivel de estrés elevado en los padres se asocia con sintomatología depresiva y alto estrés en los niños y que estos niños tenían mayor dificultad para el manejo de su diabetes.

Sabemos que sonamos a disco rayado pero construir una red de apoyo siempre es muy útil. Haz tiempo en tu jornada diaria para dedicarte a ti, comienza con dedicarte una hora al día para hacer ejercicio o realizar tu hobby favorito. Evita sentirte culpable por dedicar tiempo para ti, tu salud mental es uno de los pilares para el manejo de la diabetes de tu pequeño.

Algunas fuentes
1 Norberg, A.L., Lindblad, F., and Borman, K.K. (2005). “Coping strategies in parents of children with cancer.” Social Science & Medicine,60(5): 965-975.
2 Rodriguez, E.M., Dunn, M.J., Zuckerman, T., Vannatta, K., Gerhardt, C.A., and Compas, B.E. (2012). “Cancer-related sources of stress for children with cancer and their parents.” Journal of Pediatric Psychology,37(2): 185-197.
3 Whittemore, R., Jaser, S., Chao, A., Jang, M., and Grey, M. “Psychological experience of parents of children with type 1 diabetes: A systematic mixed-studies review.” The Diabetes Educator,38(4): 562-579.
4 Rodriguez, E.M., Dunn, M.J., Zuckerman, T., Vannatta, K., Gerhardt, C.A., and Compas, B.E. (2012). “Cancer-related sources of stress for children with cancer and their parents.” Journal of Pediatric Psychology,37(2): 185-197.

Escrito por: Mariana Gómez, Psicóloga y Educadora de Diabetes 

 

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