El sobrepeso en niños y su desarrollo social

El sobrepeso en niños y su desarrollo social

Los niños con sobrepeso son excluidos y aislados por sus compañeros de clase en la escuela con más frecuencia que sus pares más delgados, indica una nueva investigación.

Al examinar las dinámicas de la amistad en más de 500 preadolescentes en los Países Bajos, unos investigadores de California encontraron que los que tenían sobrepeso o eran obesos tenían 1.7 veces más probabilidades de no caerles bien a sus compañeros.

Lo contrario también era cierto, lo cual no resulta sorprendente. Los preadolescentes con sobrepeso u obesos eran 1.2 veces más propensos a que sus compañeros no les cayeran bien, reveló el estudio.

Kayla de la Haye, autora del estudio, es profesora asistente de medicina preventiva en la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California. También dirigió investigaciones anteriores que refuerzan los nuevos hallazgos, que dijo que serían similares en Estados Unidos.

“Encontramos de forma constante que los niños con sobrepeso son aislados por sus pares, lo que también sucede en la escuela intermedia y en la secundaria, hasta el punto en que se ven empujados a la periferia de esos grandes grupos sociales”, apuntó de la Haye.

“De verdad debemos tomarnos esto en serio”, añadió. “Experimentar el estigma tiene unas implicaciones muy grandes para estos niños, afectando su desarrollo social y su salud mental, y probablemente su salud física”.

La cantidad de niños obesos en Estados Unidos se ha triplicado desde 1970, y ahora conforman un 17 por ciento de todos los niños estadounidenses, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. Mientras tanto, la obesidad infantil aumentó en todo el mundo en casi un tercio en apenas 20 años: en 2013 había unos 42 millones de niños con sobrepeso u obesos, según la Organización Mundial de la Salud.

De la Haye y su equipo basaron sus hallazgos en cuestionarios administrados a niños entre los 10 y los 12 años de edad en grupos en las aulas. Se les pidió que mencionaran a sus mejores amigos y a sus enemigos.

Más o menos uno de cada seis niños tenía sobrepeso.

En general, los niños fueron mencionados como amigos por cinco compañeros de clases, y como enemigos por dos. Pero los niños con sobrepeso eran considerados como amigos por cuatro compañeros de clase, y no les caían bien a tres. Eran más propensos a considerar que sus compañeros de clase eran amigos sin ser correspondidos, y les caían mal más de sus compañeros de clase que a sus pares más delgados, encontró el estudio.

Esas interacciones paritarias negativas pueden dar lugar a un círculo vicioso, advirtió de la Haye. Los niños con sobrepeso que se sienten socialmente aislados podrían acabar comiendo más y participando en menos deportes y actividades físicas, lo que conduce a que aumenten más de peso.

“La comunidad médica y la comunidad [general] creen que no pueden normalizar la obesidad” debido a sus riesgos de salud asociados, dijo. “Esto más bien domina la conversación. Pero ese argumento de que el estigma es adecuado ya no puede convencernos”.

La Dra. Elsie Taveras es profesora de nutrición en la Facultad de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard y jefa de la División de Pediatría Académica General en el Hospital General de Massachusetts para Niños. Los nuevos hallazgos no le sorprendieron.

“Hace tiempo que sabemos que este sesgo y este estigma con respecto al peso comienzan temprano”, dijo.

En su consultorio, Taveras con frecuencia atiende a niños que han sido acosados y marginalizados por su exceso de peso, y señaló que esto puede provocar depresión y otros trastornos del estado de ánimo.

“Casi siempre evaluamos cosas como la hipertensión y la diabetes en los niños con sobrepeso, pero una afección silenciosa que muchos experimentan es el sesgo y el estigma contra el peso”, lamentó Taveras. “Es el tipo de cosas sobre las que los profesionales clínicos raras veces preguntan, pero también es algo que afecta a estos niños mucho más, en ciertas formas, que un nivel anómalo de colesterol”.

Taveras y de la Haye se mostraron de acuerdo en que abordar el estigma basado en el peso, sobre todo en los niños que no tienen sobrepeso, debe ser un componente estándar de los esfuerzos de prevención de la obesidad.

“Tradicionalmente se ha hablado al respecto como un problema individual: vemos a alguien gordo, y [se dice] que son perezosos, como si fuera algún tipo de defecto”, dijo de la Haye. “Y en realidad lo que ahora sabemos sobre la obesidad es lo contrario. En realidad hemos creado una sociedad y un ambiente que fomentan el consumo de mucha comida y que de verdad dificultan ser activos”.

Taveras sugirió que los padres de niños con un peso normal deben animarles a incluir a sus compañeros de todas las figuras y tamaños en las situaciones sociales.

“Estoy segura de que [los niños] escuchan hablar sobre la tolerancia y la inclusión de otras características que podrían ser igual de obvias que la obesidad”, dijo. “El mensaje es ampliar esa conversación… para pensar sobre el estigma real y problemático que está sucediendo a los niños con obesidad”.

FUENTES: Kayla de la Haye, Ph.D., assistant professor, preventive medicine, Keck School of Medicine, University of Southern California, Los Angeles, Calif.; Elsie Taveras, M.D., M.P.H., chief, Division of General Academic Pediatrics, Department of Pediatrics, Massachusetts General Hospital for Children, and professor, pediatrics, Harvard Medical School, and professor, nutrition, Harvard T.H. Chan School of Public Health, Boston, Mass.; June 7, 2017, PLOS One

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