Carta a la Psicóloga; mi hija no acepta su diagnóstico de diabetes

Carta a la Psicóloga; mi hija no acepta su diagnóstico de diabetes

Querida Psicóloga,

Mi hija de 15 años no acepta su
diagnóstico de diabetes, llevamos ya 2 años y se ha convertido en una joven muy solitaria. Me preocupa no hemos sabido manejar sus emociones de manera correcta. Qué nos recomienda?

Ana

Argentina

Querida Ana,

Esta es una pregunta que atendemos con frecuencia. A pesar de que las manifestaciones (emocionales) de una condición crónica son distintas en cada persona comparten características importantes. La famosa psiquiatra Elizabeth Kübler Ross nos habla de distintas etapas de duelo.  Primero debes saber lo que significa la palabra duelo.

El duelo es una respuesta natural (común además) y saludable ante una pérdida. En el caso de la diabetes tipo 1, esta llega sin previo aviso y nuestras emociones lo interpretan como la pérdida de lo que conocíamos como “salud”. No todos los individuos atraviesan las mismas etapas de duelo ni en el mismo tiempo y la longevidad del mismo determina si debemos buscar ayuda en el aspecto emocional (con un Psicólogo por ejemplo) o no.

1 Negación: cualquier cambio o pérdida en tu vida pueden traer negación. “No, yo no tengo eso”. Saberte diagnosticado o saberse (en el caso específico de tu hija) con una condición crónica puede traer grandes dosis de “negación”. Esta etapa aunque igual que el resto es natural es peligrosa, pues uno no dimensiona la condición con la que vive y cree que “no pasará nada si la ignoramos”.

2 Enojo: ¿Por qué yo de entre 100 mil niños fui diagnosticada con diabetes? ¿Será que hice algo? ¿Qué hice para merecer esto? ¿Será culpa de mis padres? Escribir, salir, leer, los grupos de ayuda y conocer a otras personas como yo, con diabetes tipo 1 en un campamento son buenas formas de externar enojo. Igual el ejercicio. El enojo es normal, imagina lo rara que sería si no estuviera enojada de tener que aprender todo esto para conservar la salud. Quienes fuimos diagnosticados hace muchos años aún tenemos algo de enojo pero lo hemos aprendido a usar a nuestro favor.

3 Miedo: Que miedo pensar que vivo con una condición que NO tiene cura. ¿Para qué quiero planear si no voy a curarme? Por supuesto que son pensamientos naturales y normales y que desaparecerán una vez comprendamos de qué se trata esto con lo que fuimos diagnosticados. El control viene con el conocimiento y en este caso la educación en diabetes es la mejor herramienta.

4 Pena: Claro, vivir con diabetes conlleva varias restricciones, quizá detalles necios que no parezcan relevantes como el postre sean importantes para quien ha sido diagnosticado. El uso del lenguaje es importante en esta etapa, si tú como mamá y en el entorno inmediato de tu hija se le ha hecho pensar que vive “enferma” su actitud, comportamiento e incluso semblante será de alguien “enfermo”. Llamar a al enfermedad “condición” podrá parecerte irrelevante pero creeme, hace grandes diferencias inconscientes.

5 Aceptación: la etapa más importante es aceptar lo que la vida nos tenía planeado. ¿Complejo? Definitivamente. ¿más complejo para un niño? ¡Sin duda! Algunos tardamos más que otros aceptando una nueva realidad, una nueva condición y un nuevo estilo de vida. Si la aceptación no llega se trata quizá de lo que conocemos como duelo patológico. Esta es una situación emocional que necesita MUCHA atención. Si notas que ha pasado un año y no se ve que la aceptación se aproxime y que quien ha sido diagnosticado con diabetes tipo 1 no sale de un cuadro evidente de dolor, angustia, ansiedad y tristeza desmedida quizá se trate de un duelo crónico. Para ello necesitamos ayuda profesional, un tanatólogo o un psicólogo puede ayudar.

No te desesperes en cualquiera de estos escenarios, vivir con diabetes tipo 1 es complejo y el diagnóstico es fuerte para muchos de nosotros. Guarda la calma, abraza, consciente y demuestra tu afecto Verás que pronto encuentran aceptación.

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One thought on “Carta a la Psicóloga; mi hija no acepta su diagnóstico de diabetes

  1. Ana: soy Mariana de buenos aires Argentina.tengo una hija de 14 años con 3 años de diagnóstico. No se de que lugar de Argentina sos .
    Es muy bueno concurrir a talleres donde ella pueda conocer experiencias de jovenes en su misma situacion. Incluir a sus amigas en estos nuevos cuidados a nosotros nos ha ayudado muchisimo…no lo tenemos que ver como una enfermedad sino como una educación y educar en los sitios donde ella concurre para incluirla y no excluirla.Cuando no sabemos cómo abordar un tema paso por el psicólogo para que me de unas pautas y le ofrezco a mi hija si quiere ir para ver si la puede ayudar en ese momento.Es la adolescencia.edad difícil…no hay que bajar los brazos….

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