Pocos adultos jóvenes utilizan estatinas para reducir el colesterol

Pocos estadounidenses que necesitan estatinas reciben los medicamentos para reducir el colesterol, sobre todo los adultos jóvenes, sugiere un nuevo estudio.

El estudio de casi tres millones de adultos encontró que más de la mitad de los pacientes más jóvenes de menos de 40 años de edad con niveles demasiado altos de colesterol “malo” LDL en la sangre reciben estatinas según las recomendaciones.

“Este artículo expresa claramente el poco uso de estatinas en personas jóvenes con elevaciones graves del colesterol LDL”, dijo el Dr. Carl Reimers, especialista en el corazón.

Reimers es presidente asociado de medicina cardiovascular en el Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York. Revisó los nuevos hallazgos, pero no participó en la investigación.

Reimers dijo que los pacientes más jóvenes con frecuencia muestran señales tempranas de problemas cardiacos vinculados con el colesterol, pero con demasiada frecuencia no son tratados con estatinas. Es una pena, dijo, porque “está bien establecido que tratar a esos pacientes con estatinas previene eventos cardiovasculares en comparación con no tratarlos”.

El nuevo estudio fue dirigido por el Dr. David Zidar, del Centro Médico de los Hospitales Universitarios de Cleveland. Su equipo anotó que las estatinas se recomiendan actualmente a todos los adultos (a partir de los 21 años de edad) que tienen niveles de colesterol LDL en sangre de 190 miligramos por decilitro (mg/dL) o más.

¿Pero están recibiendo los pacientes las estatinas como deberían? En el estudio, Zidar y sus colaboradores siguieron las tasas de recetas de estatinas en personas que se hicieron pruebas de dislipidemia (un colesterol en sangre anómalamente alto).

El equipo examinó datos de visitas de pacientes hospitalizados y ambulatorias que ocurrieron a lo largo de un periodo de tres años en 360 centros médicos en todo el país. Todos los pacientes tenían entre 20 y 75 años de edad.

En total, el estudio incluyó a casi 2.9 millones de personas. Cerca de un 4 por ciento de ellas tenían un nivel de colesterol LDL que cumplía o superaba el umbral de 190 mg/dL para el uso de estatinas.

Sin embargo, un tercio de los pacientes con un colesterol alto “grave”, pero sin ningún diagnóstico de enfermedad cardiaca o diabetes, no recibieron una estatina, reportó el equipo de Zidar.

Y alrededor de una de cada cuatro personas con niveles de colesterol LDL incluso más graves (superior a 250 mg/dL) no recibieron una estatina que podría ayudar a reducir dichos niveles, encontró el estudio.

Mientras más joven era el paciente, menos probable era que recibiera una estatina cuando sus niveles de colesterol aumentaban demasiado. Por ejemplo, cuando eran necesarios, los medicamentos solo se recetaron a casi un tercio de los pacientes de 30 a 39 años, a un 47 por ciento de los pacientes de 40 a 49, y a un 61 por ciento de los pacientes de 50 a 59.

El equipo de Zidar cree que se necesitan “intervenciones específicas” para seguir a los pacientes más jóvenes después de sus análisis de colesterol y garantizar que reciban los tratamientos que necesiten.

Reimers se mostró de acuerdo y dijo que con demasiada frecuencia los pacientes no reciben una estatina tras su visita inicial a un médico de familia.

“Muchos internistas generales todavía se muestran renuentes a recetar estatinas”, comentó. “Es mucho más probable que los cardiólogos receten estatinas. Pero lamentablemente, la mayoría de los pacientes no se remiten a un cardiólogo hasta después de haber sido diagnosticados con una enfermedad cardiovascular”.

El Dr. David Friedman, jefe de los servicios de insuficiencia cardiaca del Hospital Judío de Long Island de Valley Stream de Northwell Health, en Valley Stream, Nueva York, enfatizó que para las personas más jóvenes con colesterol alto, las estatinas son solo una parte de la solución.

“Se debe instruir a los adultos jóvenes para que tengan una motivación para elegir unas mejores opciones terapéuticas de estilo de vida, con una gestión adecuada del peso, actividad física aeróbica regular” y dietas saludables para el corazón, planteó Friedman.

El uso de estatinas también se puede recomendar “según cada caso”, dijo.

En general, según Friedman, “debemos ser más proactivos con el uso más temprano de estatinas, siempre y cuando los beneficios a largo plazo no sean superados por los riesgos potenciales, pero de un nivel más bajo, relacionados con las estatinas”.

Según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU., los riesgos potenciales de las estatinas son muy poco comunes, pero pueden incluir molestias musculares, un aumento del azúcar en la sangre, déficits cognitivos y daño hepático.

Los nuevos hallazgos se publicaron en línea el 4 de enero en la revista JAMA Cardiology.

FUENTES: Carl D. Reimers, M.D., associate chairman, cardiovascular medicine, Lenox Hill Hospital, New York City; David Friedman, M.D., chief, heart failure services, Northwell Health Long Island Jewish Valley Stream Hospital, Valley Stream, N.Y.; JAMA Cardiology, Jan. 4, 2017

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